En penumbra

                   

Fuimos al cine una tarde de mayo. Fuera llovía a mares y preferimos resguardarnos en la penumbra. La película iba sobre una asesina que había encontrado un móvil y que iba matando a las personas que aparecían en los selfis de la galería. Estaba enamorada de un púgil venido a menos. El pobre hombre había sido aviador en la juventud pero una lesión de boxeo le había hecho perder la visión de un ojo. Ahora malvivía buscando anillos en la arena de la playa. O eso me pareció entender, porque de repente apareció un circo en la película y me perdí un poco en el hilo argumental. 

Para ser sincera, hacía tiempo que había perdido el hilo. Nos mirábamos intensamente a los ojos. Establecimos una conexión como pocas había sentido antes con nadie. Él tocaba mis trenzas y las colocaba por delante de mi torso. Dejé de prestar atención a la película, pese a que cada vez oía más estruendo proviniente de la pantalla. 

Me sonreía. Le sonreía. Me cogió de la mano y la llevó hacia su pecho. El ruido de una cremallera bajándose me hizo estremecer.

📷 Lídia Gonzalo

*En Twitter (LidiaGoncor) a veces participo en retos literarios. La propuesta de Gabriel Martin (https://twitter.com/M4627C) consistía en escribir cinco tuits, de temática libre, en los que se incluyeran las palabras cremallera, trenza, selfi, asesina, anillos, circo, aviador, cine, conexión y púgil. Las palabras no se podían modificar y el orden no era importante. Salió esto.




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