Lo de los años



Cumplir años me pareció durante mucho tiempo algo innecesario. Me sentía joven y con ganas de comerme el mundo. Ahora, desde la perspectiva, puedo decir que es algo maravilloso que es necesario y bello compartir.

Con la edad empezamos a pasar esos momentos especiales con las personas que se lo merecen y que nos merecen. Son personas, quizá, que no conocíamos hace más de un año, pero que han demostrado que nos quieren, que nos aprecian, que son capaces de estar a nuestro lado para lo bueno y para lo malo. Son preciosas personas que nos complementan, que nos sostienen como un bastón cuando quizá lo que queremos es dejarnos caer, que nos sacan una sonrisa cuando en realidad sólo querríamos estar bajo una manta e hibernar. 

Son caras, son abrazos, son sonrisas, son besos, son caricias; son cervezas, son mojitos, son tapas, son pasteles, son cafés; son complicidad, son bailes y canciones inventadas. Son la sensatez cuando me hace falta y las ganas de volar cuando las necesito; son largas caminatas y tardes pausadas. Son karaoke, son Mi gran noche y parte de mis días. Son. Esas personas son y, lo que es más importante, están.

Quiero a esas personas. Las quiero a mi lado porque son capaces de sacar lo mejor de mí sin pedirme nada a cambio. Me hacen ser un poco mejor cada día, gracias a que también a mí me dejan ser parte de sus vidas. Son compañeras de mi camino y sé que puedo seguir avanzando porque no me soltarán de la mano si me hace falta. Sé que estirarán de mí cuando no pueda con la mochila que acarreo. Sé, también que me dejarán compartir su propia carga y que juntas seguiremos avanzando. Eso nos hará más fuertes, más poderosas. Me han visto reír y llorar. He desnudado mi alma y me han aceptado tal y como soy.

Les apasiona la vida y eso, eso precisamente es lo que las hace imprescindibles.

📷 Lídia Gonzalo

Música aquí. Happy de Pharrell Williams

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo que viene siendo “A piece of cake”

Sueños